En las mañanas veraniegas…

… me disfruto un poco de piña fresca con granola al desayuno.

Compra una piña entera, pélala, córtala en rodajas y luego éstas en cuartos. Guarda en un tapper. Si estuviera muy ácida, espolvorea encima un poco de azúcar, ciérralo y agita un poco.

Entonces, unos pocos pedazos en la mañana con un puñado de granola encima para echar a andar la máquina, de una.

El arroz de enero

Qué lata el clásico con choclo y mayonesa. Sorpresa sorpresa para tus invitados suertudos que probarán este arroz con ají verde, cebollín, almendras tostadas y queso de cabra.

4 personas • 45 minutos

  • 2 tazas de arroz
  • 2 ají verde (1 si está muy picante)
  • 2 cebollines
  • 1 taza de almendras fileteadas
  • 150-200 gr. de queso de cabra (1/2 paquete aprox)

Echa a cocer el arroz, sin ningún aliño, siguiendo estas instrucciones.

Por mientras, pica el ají verde en cubitos. Lo mismo con el queso de cabra. Corta el cebollín en rodajas, la parte blanca y el tallo verde. Déjalos a mano sobre la tabla.

Toma un sartén, caliéntalo por un par de minutos a fuego alto y luego echa las almendras. Baja el fuego y sin parar de revolver, calienta hasta que se hayan tostado. Cuidado que no se te quemen. Échalas sobre un plato y deja que se enfríen.

Si tuestas todo el paquete guarda el resto en un frasco. Se lo puedes echar a cualquier cosa; tallarines, cous cous, ensaladas… etc.

Cuando el arroz esté listo espárcelo sobre una fuente o un plato grande. Deja que se enfríe completamente.

Luego, en un bowl mezcla el arroz con los ingredientes de la tabla y las almendras. Suaviza la mezcla con unos buenos chorros de aceite de oliva. Agrega sal, pimienta y prueba.

Puedes amoldar para servir grande en una fuente, en moldes chicos para cada plato. También puedes hacer esta receta para ti solo y guardar en el refrigerador y comer todos los días. No… quizás mucho. Eh?

Ricotta, tomates y albahaca

Fresco estupendo acompañamiento para felices almuerzos veraniegos.

2-4 personas • 5 minutos!

  • 1 tarro chico de ricotta (o hecha por ti)
  • 1 ó 2 puñados de tomates cherry
  • hojas de albahaca fresca
  • mucho aceite de oliva

Con un cucharón dale forma de bola a la ricotta y ponla en una fuente honda. Corta en cuartos cada tomate y déjalos caer alrededor de la bola, dejando algunos pocos encima de ésta. Echa sal y pimienta fresca y unos buenos chorros de aceite de oliva.

Buen compañero para una carne a la parrilla.

Linda mezcla: Jugo de piña con albahaca

Una piña, 10 hojas de albahaca, un poco de azúcar (en caso que te haya salido medio desabrida), juguera, colador y mucho hielo. Terraza feliz.

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New-york-style cheesecake

El mejor de todos; simpático y dósil compañero para un café al desayuno.

1 hora (preparación) ~ 4 horas (para comerlo)

  • 1 1/2 paquete de galletas de vino
  • 1 paquete chico de mantequilla (125gr.)
  • 1/4 taza de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 paquete de queso philadelphia (a Tº ambiente)
  • 1 yogurt natural
  • 1/3 taza de azúcar
  • vainilla
  • molde desmontable de 18cm (molde “pan de pascua” ~ Jumbo, 4 lucas)
  • ojalá batidora eléctrica

Prende el horno y déjalo calentar a fuego medio-alto. En la 1-2-3 muele bien las galletas. Si quedan algunos pedazos porfiados, sácalos. Echa toda la arena en un bowl o una olla.

Derrite la mantequilla a fuego lento, sin que hierva. Una vez completamente líquida échala en el bowl con las galletas molidas. Agrega 1/4 de taza de azúcar y mezcla bien, hast aque quede una arena uniformemente húmeda.

Si el molde es muy viejo, enmantequíllalo primero. Echa dentro la mitad de la arena, repártela bien por la superficie del fondo, moviendo el molde con unos tiritones. Con un vaso que tenga una base lisa, aprisiona bien la arena hasta que quede una capa dura.

Pon de lado el molde y con la mano anda de a poco echando arena y apretando para formar el borde. Echando, apretando, girando… Echando, apretando, girando, hasta completar la vuelta. Ojo con un detalle; el rincón donde se junta el borde con el fondo debe quedar lo menos curvo posible, de modo que no quede tan grueso, ya que así cuesta mucho partirlo. La idea es que la capa de masa se uno 3mm al ojo. Si te sobra arena, no te sientas obligado a usarla toda.

En un bowl, bate por 30 segundos el huevo con una batidora eléctrica, a velocidad media. Agrega el queso cortado en pedazos y vuelve a batir, esta vez hasta que quede una crema uniforme sin grumos. Si tienes solo batidor manual, ármate de paciencia para lograr esa consistencia.

Una vez lograda, agrega el yogurt, 1/3 de taza de azúcar y unos chorritos de vainilla. Bate por un minuto más, para que se mezcle bien toda la cosa.

Echa la mezcla en el molde, mete al horno, baja la temperatura a media-baja (dependiendo si tu horno es muy power o le cuesta agarrar) y hornea por 45 minutos. Revisa de vez en cuando, la mezcla se infla un poco y masa se oscurece de a poco. Si se pone muy oscura muy rápido, el horno está muy fuerte.

Cumplido el tiempo, saca del horno y deja enfriar por más o menos una hora. Es normal que se desinfle el relleno y se la hagan unas grietas. Luego refrigéralo por unas 2 horas para que cuaje.

A la playa

Si partes para la costa este fin de semana, te dejo este guiso para acompañar un pescadito fresco; camote, yuca, quínoa y tomates al horno.

2 a 3 personas • 1 hora

  • 1 camote
  • 2 puñados de yuca congelada
  • 1/2 taza de quínoa
  • 3 tomates
  • 1/2 cebolla
  • romero fresco
  • sal de mar
  • mucho aceite de oliva

Es un poco desordenada la custión. Lava la quínoa en un colador bajo el chorro de agua. Lugo ponla en una olla y agrega 3 tazas de agua. Pon calentar a fuego medio y con la olla tapada. Cuando hierva mueve un poco la tapa dejando una rendija. Corta el camote en rodajas de 1cm y échalas a cocer en otra olla con agua, hasta que estén blandas, pero que no se te pasen. Haz lo mismo con la yuca.

La quínoa se demora alrededor de 20 minutos, pero mejor anda probándola cada cierto rato; tiene que estar blanda pero levemente crujiente al interior (al dente). Cuélala bien cuando esté lista. Al pobre camote pínchalo con un cuchillo y levántalo; si la rodaja se queda en la olla está listo. La yuca tendrás que probarla; tiene que estar solo un poco blanda. A ambos, una vez listos, bótales el agua y déjalos secar.

Pero, mientras todos están felices en sus ollas, pica la cebolla bien fina. Además, en un bowl u olla pon los tomates y cúbrelos con agua hirviendo. Déjalos remojar ahí unos 5 minutos. Esto es para poder pelarlos en undosportrés y no pasar rabias. Cumplido el tiempo, pásalos por agua fría, y con un cuchillo chico hazle a cada uno 4 cortes superficiales desde una punta a otra, quedando la piel dividida en 4 partes iguales. Agarra con los dedos la punta de una de éstas y tira, debieran desprenderse fácilmente. Si no tanto, ayúdate con el cuchillo.

Pelados los tomates, córtalos en 4 y con una cuchara, sácales las pepas y parte babosa.

Prende el horno. Teniendo entonces todos los ingredientes listos, en una olla grande echa la quínoa, el camote, la yuca, la cebolla y los tomates. Agrega sal, pimienta, unas pocas ramitas de romero y unos bien generosos chorros de aceite de oliva. Tapa la olla, y sosteniéndola bien con las dos manos, agítala para que todo se mezcle bien.

Pon todo en una fuente para horno, y hornea unos 15 a 20 minutos, o hasta que se haya dorado la parte de arriba. Sirve altiro para acompañar un pescado a la plancha o la mantequilla.

El arroz de Juan Diego

Bien simple, pero inolvidable. Receta de un viejo amigo; arroz con huevo a la copa y jengibre crocante.

1 persona • 25 minutos

  • 1/2 taza de arroz
  • 1 zanahoria chica, pelada y picada en cubitos
  • 1 huevo
  • 1 pedazo de jengibre fresco

Hierve agua y tenla a mano. En una olla a fuego alto echa un poco de aceite y agrega el arroz y la zanahoria. Dóralos sin parar de revolver, por un par de minutos. Agrega sal y un poco de pimienta. Luego echa una taza de agua (y un chorrito más si te gusta más pegote), baja el fuego, tapa la olla y ponla sobre un tostador. Mira el reloj.

Por mientras pela el pedazo de jengibre (el pedazo puede ser más o menos del tamaño de tu dedo gordo). Luego pícalo hasta dejarlo en cuadraditos bien finos. En un sartén chico, calienta unas 3 cucharadas soperas de aceite. Cuando esté bien caliente baja el fuego casi al mínimo, y echa a freír el jengibre. Deja freír hasta que se ponga oscuro, revolviendo de vez en cuando y cuidando que no se te pase.

Saca el jengibre y ponlo sobre toalla nova para secarle el aceite.

Cuando hayan pasado 18 minutos desde que miraste el reloj, abre la olla, acerca la oreja y escucha; debiera sonar aún el ruido de lo que queda de agua burbujeando. Monitorea cada cierto rato con tu oreja hasta que el burbujeo haya parado. Para asegurarte que esté listo, entierra el mango de la cuchara de palo para mirar un poco el fondo. Apaga el fuego, retira la olla del tostador y deja reposar.

Sigue las instrucciones de esta receta para el huevo a la copa. Cuando esté listo, vacíalo sobre tu plato con arroz y espolvorea arriba el jengibre crocante. Sirve altiro.

 

Linda mezcla

Ensalada de pepinos, salmón ahumado, pistachos y menta.

4 personas • 15 minutos

  • 1 paquete de láminas de salmón ahumado (200gr)
  • 2 pepinos
  • 1 puñado de pistachos, sin cáscara
  • 1 puñado de hojas de menta fresca
  • limón y aceite de oliva para aliñar

Pela los pepinos y córtalos en palos de más o menos 2 cm de grueso y sin pepas. Corta cada tira de salmón por la mitad a lo largo y con éstas envuelve en grupos de a 2 los palos de pepino. Anda poniéndolos en una fuente.

Muele un poco los pistachos y repártelos sobre la fuente. Repite con las hojas de menta. Agrega sal y pimienta fresca. En un frasquito o taza chica, mezcla un poco de aceite de oliva con el jugo de 1 limón y reparte la mezcla encima de la ensalada.

De vuelta! Con plateada a la cerveza negra

Terminado el duelo se retoma la situación. Si te aburriste de tanta parrilla, dale a la cacerola.

4 personas • 3 horas

  • 1 kilo de plateada de vacuno
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 1 vara de apio
  • 1 puñado de orégano fresco
  • 1 diente de ajo (opcional)
  • 1 botella de cerveza negra
  • 1/2 taza de vino blanco
  • 3 cucharadas de harina

Esto hay que decidirlo con anticipación, pues la gloria misma sería empezar con el proceso la noche antes. No preocupar, sólo requiere tomarse unos 5 minutos. Entonces, si quieres este plato para el almuerzo del sábado, el viernes en la noche;

Toma la carne y elimina, con un cuchillo, los excesos de grasa. Luego ponla en una olla grande, échale sal gruesa y pimienta, por ambos lados. Corta la cebolla en 4 y desprende capa por capa cada pedazo. Pela la zanahoria y córtala en rodajas. Lo mismo con la vara de apio. Mete todo en la olla, tratando de dejar verduras debajo de la carne y arriba de ésta. Encima echa las ramitas de orégano y el diente de ajo. Luego más sal y pimienta, al ojo.

Agrega un chorro de aceite de oliva, la cerveza y el vino blanco. Tapa la olla, métela al refrigerador y buenas noches.

Si el almuerzo lo piensas para las 2 y media, te recomiendo que partas a las 11 con la segunda etapa. En un plato grande echa la harina. Saca la olla del refrigerador, toma la carne, levántala con la mano y deja que estile hasta que casi no caigan gotas. Elimina todos los pedazos de verdura que queden pegados y pásala por la harina, dejando que ésta se impregne por todos los lados.

En una olla grande -si es de greda mejor- calienta un poco de aceite… bien caliente. Echa la carne y séllala (dórala) primero por un lado y luego por el otro. Luego, con un cucharón con hoyitos, echa las verduras dejando el jugo aparte. Mezcla bien las verduras con la carne por un par de minutos. Luego agrega el jugo. Espera hasta que hierva y ahí dejalo hervir unos 5 minutos, a olla destapada. Así se evapora el alcohol.

Agrega 1 ó 2 tazas de agua hirviendo, o lo suficiente para cubrir el pedazo de carne. Baja el fuego, tapa la olla y deja cocer a fuego lento por 2 horas y media. Suena mucho, pero no tienes que estar encima todo el tiempo. Puedes dormirte una segunda patita, o salir a correr. Eso sí, es bueno revolver de vez en cuando para asegurarte que la carne no se pegue al fondo de la olla. Igual es bueno que revises el cocimiento de vez en cuando, por si acaso se haya secado mucho. En ese caso rellenas con un poco de agua hirviendo.

Cuando esté lista, corta la carne en las porciones que quieras; 2 pedazos chicos ó 1 grande por persona. Pasa el caldo por el cedazo, ayudándote con una cuchara para aplastar todas la verduras cocidas, y sacar la mayor cantidad de jugo posible.

Devuelve la carne al jugo y deja reposar, en caso que los invitados sean, como todo chileno, impuntuales. Si no, sirve altiro.

Para qué hablar de los acompañamientos… imagina ese juguito con un arroz blanco. O con papas al horno.

Salud.

Sopita pa uno

Nieve y guata quejona; alivio cariñoso cambia el panorama. Sopita fácil de verduras.

1 persona • 30 minutos

  • 1 zanahora
  • 1/2 vara de apio
  • 1/2 cebolla chica
  • 1 papa chica
  • 1/2 cubito de caldo (de pollo o verduras)

Pon a calentar agua en la tetera. Por mientras pica las verduras en cubitos.

En una olla chica, calienta un poco de aceite y echa todo a dorar. Agrega sal y pimienta, y alguna hierbita preferida que tengas a mano. Orégano fresco puede ser un buen regaloneo. Dora por unos 3 minutos revolviendo de vez en cuando.

Tapa la olla y deja calentar a fuego lento por un par de minutos, para que suelte jugo la cosa. Luego agrega el caldo desmenuzado con los dedos. Mezcla bien y agrega 2 a 3 tazas de agua hirviendo. Revuelve, prueba cómo está de sal y tapa la ollam dejando una rendija.

Cuece por unos 15 a 20 minutos, o hasta que la papa este blanda. Tá.